Aquél primer llanto lo invadió sin posibilidad de control, pero hizo un excelente trabajo consolando el sentimiento, aliviando el dolor, calmando la angustia y distrayendo el temor.
Y lloró largamente, en silencio, un llanto enternecido por las animas oscuras que poco a poco lo habían ido rodeando, como un suceso extraño, incomprensible, algunas se acercaron intrigadas, otras molestas, otras, envidiando aquel llanto pues a ellas hace mucho que no les brindaba aquel descanso, o lo habían olvidado, o tal vez, nunca lo habían conocido; sea cual sea la razón, no iban a soportar la presencia de este fuereño. Pero aquella presencia cálida ya no lo abandono mientras viajaba por el territorio oscuro.
Ahora podía distinguir perfectamente un espacio, y cada individuo de este espacio tenía uno y no mas de un “cuerpo” si bien este no era aun una presencia sólida y aparentemente inconfundible. El tiempo aquí jugaba un papel muy relativo si bien estaba presente, y las sombras eran al mismo tiempo difusas y claras, no tenían rasgos reconocibles y sin embargo dicha esencia era única e irrepetible para cada una, pero era una esencia oscura, aletargada y en cierto modo, sucia.